Ya habíamos desembarcado e íbamos con nuestras maletas en la mano, más bien en un coche, el Mati de había ido con sus otros amigos, nosotras tres éramos el grupo más pequeño, el Mati y sus amigos eran el más grande, mientras que el de la Gamberra, el Jason la Dominic y la Raquel era el otro
-¡Allá! – dijo la Feña apuntando a un caballero de bastante edad al parecer
Nos dirigimos a él y vimos a su lado otros dos caballeros con carteles, el primero decía:
‘COLEGIO CHUQUICAMATA’ GRUPO 1:
Fernando Aguilera
Pablo Calvo
Matías Mayork
Jason Pérez
-----o-----
‘COLEGIO CHUQUICAMATA’ GRUPO 2:
Fernanda Araneda
Dominic Aguirre
Daniela Gómez
Camila López
Mabel Orrego
Raquel Varas
-----o-----
‘COLEGIO CHUQUICAMATA’ GRUPO 3:
Vanessa Araya
Laura León
-----o-----
-No puede ser… - dije para mí misma
Una vez que llegaron todos allá, ellas también se dieron cuenta y al igual que nosotras no les gustó donde quedaron, el grupo uno eran los hombres y el tres el resto de las niñas que quedaban.
El Caballero que tenía nuestro letrero nos guió al estacionamiento del aeropuerto, nos subimos en un furgón azul y él empezó a manejar, salió de la ciudad en diez minutos, sin antes pasar por donde vendríamos que ir una vez por semana, el lugar en donde se llevaría a cabo el congreso. Íbamos por la carretera y yo le pregunté al conductor hacía donde íbamos
-A la localidad de Forks – nos miramos entre la Feña y la Cami, las tres al mismo tiempo – se hospedaran allá, porque la mayoría de los hoteles en Seattle están ocupados, por el uso de otros niños que vienen al congreso
-Ok – dije y volví a fijar mi vista en la ventana, todo era bosque como en el libro de Crepúsculo
Quizás, solo quizás pueda que allí haya vampiros un mundo distinto al nuestro, un mundo fantástico, el mundo del libro de Crepúsculo, el mundo de mis sueños…. Y otra vez empecé a soñar despierta, imaginaba que conocíamos a todos los personajes, hermosos como decía en el libro fuertes ágiles, pero no era todo una imaginación mía. Después del algo así como media hora de viaje se empezaron a ver las primeras casas de la localidad, todas de colores más o menos opacos y rodeadas de bosque por el hecho de estar más alejadas de la parte central del pueblo, el furgón paro algo más allá frente a una casa de dos pisos, grande y de color amarillo, algo sucio por las lluvias de ese lugar, con la puerta principal de madera pintada de blanco.
Nos bajamos todas y nos dirigimos a la puerta mientras escuchábamos como partía el motor del furgón y como se alejaba por el camino de vuelta. La Raquel, la Daniela y la Dominic se quedaron atrás quejándose del frío que hacía, yo en cambio con la Feña y la Cami nos aceramos a la puerta y tocamos un timbre que había al lado. Esperamos unos seis minutos y vimos como salía una mujer que aparentaba unos cuarenta y cinco, tenía el pelo bastante largo, hasta la cintura y de un rubio con algunas canas, sus ojos eran de un color azul profundo, como el océano, estaba vestida con una falda café larga y una blusa de lana blanca con cuello
-Hola – su voz era dulce y apaciguadora
-Hola – dijo la Feña – somos las estudiantes que vienen al congreso
-Por dos años bastante largos – dije para mí misma, no me escucharon ni la Feña ni la Cami, pero al parecer la mujer sí, porque se dio vuelta a mirarme.
-Está bien… - dijo sonriendo - ¿son ustedes no más?
-No – dijo la Cami – la verdad hay tres más, pero no avanzan porque al parecer tienen mucho frío – estaba apuntando con su dedo al camino
Todas nos dimos vuelta y vimos como la Raquel, la Daniela y la Dominic se seguían quejando del frío y soplaban con su aliento sus dedos, en vano porque se helaba antes de llegar a ellos.
-Niñas – dijo la mujer llamándolas – vengan acá dentro hay una chimenea
Ellas la miraron y noté como la Daniela decía algo, y empezaron a reír, miré a la señora que se mostraba indiferente, llegaron al umbral y entramos todas, la casa era de madera por dentro una madera de un color café oscuro, tenía en sus paredes varios cuadros de paisajes, en el medio había una escalera de un color blanco desteñido, a la izquierda de está había una puerta con una cocina adentro, pequeña y acogedora, todo allí estaba bastante limpio, luego me fijé en el living, eran sillones para dos personas todos de un color café mucho mas claro que la madera del piso y de las paredes, estaban con unos pequeños cojines blancos, medio crema en sus esquinas y todos rodeaban a una gran chimenea encendida, era de ladrillos burdeos y la madera que se quemaba parecía que era reciente pues las llamas eran bastante grandes
Yo siempre me fijo en todo los detalles y esta casa estaba llena de ellos, creo que me demoré un poco y estaba bastante distanciada de la realidad viéndolos que asuste a la Cami
-¿Mabe estás bien? ¿Mabe? – dijo ella
-Sí, si claro – le dije, seguía viendo todo a nuestro alrededor
-Bueno – dijo la mujer – mi nombre es Ophelia Lee y voy a estar a cargo de ustedes por estos dos años
-Si, si, si – dijo la Daniela – ¿dónde quedan nuestras habitaciones?
-Si… - dijo ella, parecía tener que usar gran parte de su paciencia, la entendía – están en el segundo piso – me miró – creo que van a querer la habitación que está a la derecha, es la más grande
-Gracias – dijo la Raquel y ella y la Dominic con la Daniela subieron las escaleras, yo solo las miré hasta que desaparecieron en el segundo piso
-¿No tiene que haber un sorteo para la habitación más grande? – dijo la Feña
-No creo, la de ustedes es la más grande – dijo – se nota que ellas son algo… ¿creídas?
-Peor – dijo la Cami mirando por donde habían desaparecido
-Gracias – dije mirándola, ella me observo detenidamente por un momento, luego sonrió y dijo
-Bueno creo que deben ir a dejar sus cosas arriba, en su nueva habitación
-Ok – dijeron la Cami y la Feña al unísono, yo seguía viendo los detalles de la gran casa que se abría ante mis ojos
Subimos las tres y vimos la primera pieza a la izquierda y para suerte era de nosotras,
Vimos un camarote en la esquina derecha, era de madera de pino y la cama de arriba era menos ancha que la de abajo, pegada a la pared izquierda había una cama de plaza y media hecha del mismo material, frente a esta había un escritorio de madera enorme, con los bordes gastados, detrás de la puerta y cubriendo toda la pared se encontraba un armario bastante viejo, por lo deteriorado de la madera.
Bajamos después de haber ordenado todo en la pieza, nuestras cosas ya estaban repartidas y por cosa de un concurso gane la litera de arriba. Buscamos a Ophelia y la encontramos en la cocina, le dijimos que íbamos a dar una vuelta a la localidad
-Está bien, cuídense y traten de llegar antes de las diez, para la cena
Todas aceptamos y salimos, fuimos por la carretera hacía donde se suponía que unos metros más allá estaría el, ahora famoso, pueblo de Forks, Llegamos a la entrada y un letrero, deteriorado por la humedad que había allí nos recibía con un ‘Bienvenidos a la localidad de Forks’. Seguimos caminando, ahora por la acera, pero paramos en seco al ver el gran instituto, el instituto de los Cullen de mis sueños, el del libro Crepúsculo
-Es igual, como dice el libro – dijo la Cami observándolo detenidamente
-Guau – fue al parecer lo púnico que pudo decir la Feña
Me fijé, como hacía en cada lugar nuevo que conocía, en cada detalle los números azul oscuro borrados seguramente por el agua de la lluvia. Edificio 1, edificio 2, edificio 3, todos con los mismos números desteñidos, estábamos las tres observando hasta que nos despertó el sonido de un timbre… habían terminado las clases. Vimos como salían cada uno de los alumnos, estaba en eso mirándolos cuando escucho como la Feña pega un mini grito. Me di vuelta para ver qué es lo que había pasado, pero solo me encontré con la imagen de ella sujeta por alguien, un niño de más o menos diecisiete años, el pelo lo tenía de un color dorado, la piel tan blanca como la nieve, la puso de pie y la miró.
-¡Cuidado! – dijo la Feña mientras se arreglaba su ropa
-Lo siento – creo que todas oímos esa voz, ¿angelical?, si eso la definía
-…
Miré, porque la Feña se había quedado muda, y luego entendí bien el porqué, estaba frente a un Jasper de verdad, de carne y hueso, todo igual a como lo nombraba en el libro era exactamente igual, era como un vampiro…
-No te había visto antes en Forks y menos en el instituto
-S… Si, es que… no, no somos de acá – dijo nerviosa, estaba roja
-¿En serio? – Dijo pensando el Jasper de la saga crepúsculo, el de uno de mis tantos sueños – y ¿qué hacen en este pueblo casi abandonado?
-U… un…
-Congreso – dijo la Cami terminando la frase de la Feña
-Eso – dijo ella
-Y ¿cómo se llaman? – preguntó mirándonos a cada una
-Yo Cami, la Feña es la niña a la que arrollaste y la Mabe
- Hola – dije asiendo una seña con mi mano
-Hola – dijo con una sonrisa en su cara – perdón por lo del atropello – dijo dirigiéndose a la Feña – fue sin intención, pero es que estaba apurado
Se veía simpático y la Feña seguía boquiabierta con el acontecimiento, pero no siempre te puede arrollar la persona con la cual siempre has soñado, y que de la nada sepas que vive, que es de verdad sería como para asombrar a cualquiera
-No te preocupes – puso articular bien la frase, un avance
-Bueno, me tengo que ir, pero espero verte… verlas después – dijo dirigiéndose hacia el estacionamiento del instituto
Una vez que ya estuvo lo bastante lejos como para no escuchar, o eso creíamos, la Feña empezó a saltar gritando de emoción y la Cami la acompañaba en sus pequeños saltos, pero yo seguí mirando a los alumnos hasta que vi a un Edward y una Bella de verdad, únicos entre la multitud, de piel blanca que resaltaba de entre las demás, era un blancura única igual a la de nuestro “Jasper”, calmé a mis amigas y se los apunté por lo bajo
-Es Edward y Bella ¡de verdad! – dije susurrando
Ambas se quedaron mirando y luego siguieron a las dos figuras que se dirigían al estacionamiento, caminaban rápido, bastante rápido, por sus caras iban preocupados. Una vez que desaparecieron en el estacionamiento tuvimos tiempo de razonar, o eso intentamos
-Eran de verdad, todo lo del libro es verdad – dijo la Cami emocionada
-Pero como sabes si solo son personas comunes, en las que se inspiro la escritora y no vampiros – le respondió la Feña
Antes de poder decir algo llegó un mensaje a mi celular, era del Matías y decía:
Le dije a las niñas, aunque dudábamos que encontrara algo más sorprendente que los personajes de Crepúsculo en concreto, llegamos en donde estaba él, estaba con el Pablo y la Yupi




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